El duro Invierno de los caballos salvajes

Cierto, la fachada atlántica de Galicia no es precisamente Siberia. Las temperaturas son mas bien suaves en invierno y si algo hace esta estación dura pueden ser las numerosas borrascas que entran por ella a la península dejando abundantes precipitaciones. Sin embargo, al llegar a la dorsal gallega la cosa empieza a complicarse un poco. Sigue sin ser Siberia, pero lo cierto es que cuando comencé a frecuentar A Serra do Cando, me di cuenta de que las condiciones invernales eran algo mas duras de lo que yo había imaginado. La cantidad de precipitaciones es ingente, el viento casi una constante y cuando entran masas de aire frío son habituales las heladas y no demasiado extrañas las nevadas, que suelen aparecer unas cuantas veces a lo largo del invierno.

Estampa invernal en a Serra do Cando

En estas circunstancias, los caballos viven unos meses difíciles, y aunque son animales muy correosos, cualquier individuo enfermo, mayor o ya no digamos ambas cosas, tiene algunos boletos para quedarse en el camino.

El actual, esta siendo un invierno un tanto extraño en O Cando, los grupos están bastante desintegrados y no he podido avistar a gran parte de los animales que conozco, no se si esto se debe a alguna circunstancia externa o es algo natural, pero no coincide con lo que yo he visto a lo largo de varios inviernos. Lo habitual sería que los animales estuvieran menos activos, pero que los grupos se mantuvieran unidos y en, aproximadamente, en las mismas zonas que suelen ocupar.

Una yegua detiene su marcha entre la vegetación nevada y observa el entorno

Hay un macho en concreto al que echaba de menos ver, ya que el y su grupo son, sin duda, los caballos que mas he fotografiado. Se trata de Braña, un macho que siempre ha llamado la atención poderosamente. Además de la situación un tanto extraña que había observado en mis últimas salidas, temía no volver a verlo porque aparenta ser un animal bastante mayor y el invierno esta siendo mas bien duro.

Braña y su grupo durante una mañana de invierno. Una alegría encontrarlos después de bastante tiempo sin verlos.

Al fin, después de unos tres meses en los que no pude encontrarlo (tampoco pude frecuentar mucho la zona, todo sea dicho), de repente el y su grupo aparecieron ante mi, tan unidos como siempre y con un aspecto bastante bueno. Braña es sin duda un viejo rockero, no tengo ni idea de si le quedan muchas giras por delante, pero espero estar ahí para verlo. Este garañón y su grupo fueron los primeros caballos que llamaron mi atención en o Cando y fue por ellos que decidí empezar a fotografiar caballos salvajes.

Una yegua y su potro galopan por un pequeño prado nevado.

Un privilegio fotografiar a estos animales y sobre todo poder observarlos. Espero hacerlo por mucho tiempo.

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