El atardecer y la costa, no suman, multiplican

Atardecer y costa, una buena combinación.

El atardecer y la costa siempre han sido imanes para los fotógrafos debido a su innegable atractivo, sobre todo cuando se juntan. Cierto es, que de atardeceres en la costa hay montones y montones de imágenes, pero si uno tiene la costa cerca, es imposible resistirse…

Suelo ir con frecuencia a la costa de Aguiño en Ribeira, así como a otras zonas cercanas (El Parque Natural de Corrubedo por ejemplo) ya que es un lugar con paisajes interesantes y además lo tengo cerca. Si bien no es un lugar con increíbles acantilados ni zonas rocosas desgarradas por la erosión (probablemente debido al tipo de roca), la verdad es que ofrece estampas muy atractivas, sobre todo en invierno, cuando el mar muestra todo su carácter.

Juanto a Falcoeiro pueden meterse otros islotes en la composición, pero hay que tener cuidado de mantener el equilibrio y no crear una imagen demasiado confusa.

En esta parte de la costa gallega, aunque muy bella, las composiciones no son tan obvias como en otros sitios, hay rocas por doquier y montones de islotes tanto cercanos como lejanos, lo que hace que sea fácil tomar imágenes confusas, sin un sujeto claro, así que toca romperse un poco la cabeza, insistir y buscar sin descanso. Eso es parte de la diversión, parte de lo que nos hace disfrutar de la fotografía.

En muchas de mis fotos de Aguiño aparece el conocido como Illote Falcoeiro, una formación rocosa que está bastante cerca de la linea de costa, aunque no es del todo fácil ubicarlo a la hora de componer las fotos (la forma mas obvia es aislarlo usando algo de tele), su atractivo es indiscutible y con un poco de suerte, al atardecer es fácil incluir algún barco en nuestras imágenes ya que el tráfico de pesqueros es abundante en el lugar.

El sol ocultandose a un lado del Illote Falcoeiro. Opté por un punto de vista bajo y limité el efecto seda para conservar el dinamismo del oleaje.

Como siempre, y tal y como comentaba en mi anterior entrada, siempre conviene insistir, buscarle las vueltas al asunto y estar muy pendiente de las circunstancias meteorológicas para tener a nuestra disposición elementos que hagan diferentes nuestras fotos. Hay mil y una cosas que se pueden probar, con efecto seda y sin efecto seda, con el sol ocultándose o aun un poco elevado (o porque no, ya completamente oculto, cuando hay esa luz azulada tan especial), desde un punto de vista bajo o alto, con cielos cargados o de nubes altas… las posibilidades son infinitas en la costa y al atardecer (o amanecer según el lugar). Tal y como decía en el título del post, costa y atardecer no suman, multiplican y son dos elementos con los que muchos fotógrafos conseguirán su primeras fotos destacables de paisaje.

 

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